La finalidad de la Plataforma (Fernando Gomá, Notario)

 ¿PODEMOS?

Cuando hablo a otras personas acerca de la creación de la Plataforma Cívica por la Independencia Judicial suelo recibir respuesta mixta, algo así como “¡Qué idea tan magnífica! Hacía mucha falta una iniciativa como ésta. Lástima, sin embargo, que no vaya a servir de nada”. Estas afirmaciones aparentemente contradictorias provocan una pregunta inmediata: ¿Cómo puede ser magnífica una idea que es una completa inutilidad? Tras meditarlo en profundidad, he llegado finalmente a la conclusión de que lo que quieren decir es que sería una gran idea… si no fuera porque estamos en España.

En España suele decirse que somos muy individualistas, pero quizá lo que seamos es muy desconfiados a la hora de unirnos para hacer algo por propia iniciativa. Aquí ha existido desde siempre y a lo largo de los siglos una fuerte estructura de poder público. Frente a él, podemos ser rebeldes o beligerantes, pero tendemos a creer que no es posible alterar sus designios salvo por medio de una revolución que lo vuelva todo del revés. Desconfiamos de que los ciudadanos asociados, organizados como sociedad civil fuera del ámbito de influencia del poder –es decir, sin subvenciones, ventajas, trampolines políticos, etc.- sean capaces de influir en las decisiones públicas. Y eso le viene muy bien al propio poder. Asociarse en España para plantear reivindicaciones políticas, sociales o económicas –fuera de la comodidad y el anonimato de los grupos de opinión que se forman en las redes sociales- es algo poco frecuente, y un indicativo de la debilidad de nuestra sociedad civil. 

Los fundadores somos gente de mediana edad y con cierta experiencia vital; con esto quiero decir que no somos ingenuos y sabemos perfectamente nuestras limitaciones; los objetivos marcados son eso, objetivos finales, pero de lo que se trata es de dar pequeños pasos hacia ellos, de crear una institución que actúe al margen e independientemente de los poderes oficiales, y en este sentido asociarse, unirse a un proyecto común es, en sí mismo, un paso adelante.

¿Va la Plataforma a conseguir sus objetivos? El mero hecho contribuir activamente a que la ciudadanía sienta que no tiene que ser un mero espectador pasivo e inerme, contemplando desilusionado como la Justicia está atrapada en manos de una clase política en absoluto a la altura de las circunstancias; que puede y debe hacer algo por sí mismo, que puede influir y exigir fuera de los anquilosados cauces de los partidos políticos, o que la democracia es también cosa suya, significará que hemos cumplido uno de los objetivos más importantes.

La independencia judicial es la meta final, pero hay muchas metas intermedias; la primera será contribuir a cambiar la mentalidad negativa sobre la utilidad de asociarse para reclamar lo que se estima que es justo.

Cambiar la mentalidad es empezar a creer que podemos.

Fernando Gomá Lanzón

 

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Acerca de michelacosta13

Michel Acosta Pérez was born in Santiago de Cuba in 1975, where he started his studies in art schools since a very young age. In 1999, he graduated from the Higher Institute of Art (ISA) in Habana (Cuba) and a few years later he moved to Spain. In 2011, Michel obtained a degree in Fine Arts from the University of Granada. Since 1992, he has had 14 solo exhibitions and nearly 50 group exhibitions in different countries. Michel’s work has been exhibited in private collections in Spain, Canada, France, Italy, Belgium, United States, Norway and Switzerland. He currently lives and paints in Westerland (Germany).

Un pensamiento en “La finalidad de la Plataforma (Fernando Gomá, Notario)

  1. Estoy totalmente de acuerso con que el Poder Judicial sea enteremente independiente y que no se someta a los políticos de turno que al fin y al cabo son los asalariados de los que los votamos.
    A pesar de que Afonso Guerra dijo que Montesquieu hacien tiempo que estaba muerto todos los jueces deben luchar por la independencia del ejercicio de su labor.
    Recordemos que Luís XVI fue procesado y guillotinado el 21-1-1793 . No entraré en lo justo o injusto de su ejecución, lo que sí digo es que fueron los jueces los que lo procesaron, juzgaron y condenaron.
    Esto es lo que temen nuestros políticos que puedan ser juzgados y condenados por sus latrocinio y trangresiones de la ley que se aplica al resto de los ciudadanos pero ellos desen eximirse de ella y ser intocables para poder seguir cometiendo toda clase de tropelías.
    Tenemos que hacerles saber que son ciudadanos corrientes y molientes y que están sometidos a la ley como lo estamos los demás.
    La guillotina que merecen nuestros políticos no es la empleada con Luís XVI. La que todos los españoles deseamos que padezcan es la guilotina que cercene sus viscosos tentáculos con los que quieren ahogar al Poder Judicial. Por desgracia ya tenemos bastantes jueces corderos que obedecen al pastor político de turno y dan ocasión para que, según las encuestas, sea uno de los estamentos menos valorados por los españoles.

    Manuel Villegas Ruiz (Dr. en Filosofía y Letrss) (Gª e Hª)

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