Los jueces sustitutos, a la calle: ¿a qué precio?

La supresión de los jueces sustitutos, amenaza para el Estado de Derecho.

La Plataforma Cívica por la Independencia Judicial manifiesta su preocupación ante las restricciones presupuestarias promovidas por el Gobierno, cuanto que afectan a sectores tan esenciales para la vida pública como la Administración de Justicia. En concreto, la reciente modificación de la Ley Orgánica del Poder Judicial en cuya virtud se suprimen las sustituciones externas a los órganos jurisdiccionales, supondrá un incremento del ya de por sí excesivo retraso de nuestros tribunales. Es decir, cuando a un juez titular se le conceda una vacante por enfermedad o cualquier otro motivo legítimo, ya no se contará con un cuerpo de sustitutos, como hasta ahora, sino que tendrá que ser cubierta su plaza por los demás titulares de su partido, lo que supone una sobrecarga de trabajo que deteriorará aun más nuestra Justicia.

Aunque es una aspiración de todos compartida la progresiva profesionalización de nuestros órganos judiciales, minimizando las situaciones de justicia interina, la eliminación del apoyo externo a los juzgados, sin el correlativo aumento del número de plazas judiciales, amenaza con deteriorar el servicio público hasta límites inaceptables en un país desarrollado. No olvidemos que la proporción de jueces en España está muy por debajo de la media europea. La Plataforma, por tanto, advierte de los riesgos de una política de recortes que compromete las mínimas prestaciones exigibles en un Estado social y democrático de Derecho.

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Un pensamiento en “Los jueces sustitutos, a la calle: ¿a qué precio?

  1. No hay ninguna duda. El actual Gobierno planea, lo está haciendo, el desmantelamiento del Estado de Derecho,Social y Democrático. Pronto la Justicia no será más que una mera oficina donde se tramiten los asuntos mediante formularios similares a los que ya se utilizan en la agencia tributara, con espacio corto para explicarse y a los que se responde con textos legales, todo, como ya ocurre, previo pago de la oportuna tasa. El juez o el tribunal no existirá al modo que dice la Constitución que, por la vía de hecho, se está dilapidando.

    No podemos aceptarlo, debemos combatir tamaña agresión a la democracia y a la libertad manteniendo una movilización permanente, que restaure los valores constitucionales, que ponga freno a la corrupción política, erradicándola completamente. No es posible una vida digna, sin democracia, ni libertad, sin justicia democrática y constitucional. Juntos podemos.

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